Sí, algunos productos pueden alterar el brillo natural del azulejo, especialmente si se usan de forma incorrecta o en exceso.
Productos a evitar:
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Limpiadores muy ácidos (excepto para limpiezas postobra puntuales).
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Limpiadores muy alcalinos o con lejía frecuente, que desgastan el esmalte con el tiempo.
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Abrasivos físicos como estropajos metálicos o cepillos muy duros.
¿Qué usar entonces?
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Detergentes neutros para limpieza diaria.
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Un trapo suave o fregona de microfibra.
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Para manchas puntuales, usa productos específicos para cerámica según el tipo de suciedad (grasa, cal, moho…).
Consejo: Si tienes azulejos brillantes o pulidos, sécalos después de la limpieza para evitar marcas de agua y conservar el brillo.


